La Tortura

Desde finales de la década de 1960 hasta el presente, el gobierno mexicano se ha valido del Terrorismo de Estado para torturar y hacer desaparecer a miles de ciudadanos, violando sistemáticamente sus derechos humanos.

Antes, con el pretexto de combatir guerrillas que surgieron en diferentes puntos del país, tanto en zonas rurales como la de Lucio Cabañas en el estado de Guerrero y en las zonas urbanas como la Liga Comunista 23 de Septiembre, el gobierno “democrático” en el poder rompió el Estado de Derecho para llevar a cabo una política de persecución y represión sistemática contra estudiantes, indígenas, campesinos, activistas sociales y cualquier sospechoso de ser parte de un movimiento de oposición, en todo el territorio nacional.

A través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), el ejército mexicano y cuerpos paramilitares como la Brigada Blanca que agrupaba militares, policías federales y estatales, los ciudadanos encontrados peligrosos o simplemente contrarios a la ideología oficial, eran hechos presos, sin ningún tipo de juicio o sentencia, y llevados (por mencionar un ejemplo) al Campo Militar Número 1 y a otras cárceles clandestinas, en donde eran torturados cruelmente.

A algunas de éstas personas las logramos sacar del encierro. Rosario Ibarra de Piedra insistió en que aquellos que fueran liberados, levantaran una denuncia y así crear una constancia legal que hasta el momento no existía. Los hombres y mujeres que tuvieron el valor de dar testimonio de sus vivencias, a pesar de las amenazas de muerte, narraron como fueron sus detenciones, los lugares en los que habían sido recluidos, las condiciones de horror e incertidumbre en que los mantenían, las terribles torturas a las que fueron sometidos y las referencias de otros detenidos desaparecidos que habían visto con vida en las cárceles clandestinas.